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Clientes y expectativas

Cuando el cliente espera algo distinto de lo acordado

Imagina que estás terminando un encargo y el cliente pregunta por una parte que daba por incluida, mientras tú recuerdas haberla mencionado como una posibilidad para más adelante, y al hablarlo, descubrís que ambos recordáis aquella conversación, aunque cada uno salió de ella esperando algo distinto de la entrega que ahora tenéis delante.

Redacción Cambya

Una carpintera y un cliente comparan un armario con una balda aparte junto al documento del encargo.
Imagen conceptual creada para Cambya.

Tú puedes haber explicado que esa parte se estudiaría más adelante y el cliente haber entendido que ya estaba prevista dentro del precio, y si después otra persona se ocupa de preparar el encargo, tendrá que conocer qué se aceptó y qué quedó abierto, porque al recibir aquella pregunta también buscará una respuesta en la propuesta con la que empezó a trabajar.

Puede que el cliente haya organizado otra parte de su proyecto contando con aquello que esperaba recibir y que por eso insista en la pregunta, por lo que escuchar qué entendió y qué importancia tiene para él os dará contexto al volver a la oferta y a la información que recibió el equipo, antes de decidir cómo atender la diferencia.

Quien esté hablando con él puede sentir la tentación de ofrecer una solución enseguida para cerrar ese momento incómodo, aunque si lo que propone cambia la entrega, necesitará consultar con quien pueda valorar y autorizar ese compromiso, para volver con opciones que la empresa pueda asumir y explicar qué supone cada una antes de que el cliente decida.

Si una frase ha dado lugar a dudas en varios encargos, pregunta qué entiende quien la lee y concreta en la próxima oferta cómo se acuerda una ampliación o qué incluye esa parte del servicio, para comprobar durante las entregas si la explicación ayuda.

Cuando aclaréis la diferencia, dejad el acuerdo en el lugar donde el equipo consulta el encargo y avisad a quienes lo continúan, para que puedan trabajar con la información vigente y conocer qué ha cambiado respecto a la propuesta anterior.

A veces la diferencia empieza en una palabra que para el equipo tiene un significado muy concreto y que el cliente utiliza de otra manera: algo tan corriente como acompañamiento puede hacer pensar en una conversación puntual o en poder consultar durante todo un proyecto, por lo que explicar cómo será en la práctica, con su alcance real, facilita que ambas partes puedan hablar del mismo servicio antes de tomar una decisión.

Si una entrega depende de que el cliente aporte información, explicad cuándo la necesitáis y qué ocurriría si llega más tarde, para que ambas partes puedan organizarse y revisar la fecha con un acuerdo conocido cuando aparezca una espera.

Al terminar, preguntad qué resultó diferente de lo que el cliente esperaba para conocer si hay una espera o una consulta que conviene explicar mejor en futuras propuestas, cuidando la privacidad y el consentimiento al utilizar cualquier experiencia real.

Puede ayudar enseñar un ejemplo ficticio de la entrega que ofreces y recorrer con el cliente qué podría hacer con ella, para escuchar preguntas que quizá la descripción general dejaba abiertas y concretar el resultado antes de iniciar el trabajo.

Si intervienen varias personas por parte del cliente, preguntad quién confirma las decisiones y cómo harán llegar una petición de cambio, para que el equipo conozca qué respuesta puede tomar como acuerdo y dónde consultar si recibe indicaciones distintas.

También conviene revisar cómo se comunica el final del encargo, dejando claro qué se entrega y qué acompañamiento sigue disponible según lo pactado, para que ambas partes sepan cuándo termina esa responsabilidad.

Ejercicio práctico

Sigue una promesa

Elige una frase de la oferta que suela generar dudas y pide a alguien que explique qué entiende, para compararlo con el alcance real del servicio y preparar una formulación más clara.

Puedes hacerlo por tu cuenta, en una libreta o en tus notas.

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