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Cambiar de trabajo

Cambiar de empresa llevando contigo lo que ya sabes

Encuentras una oferta que te interesa y empiezas a repasar los requisitos, reconociendo tareas que llevas años haciendo hasta que aparece una de esas palabras solemnes que te obliga a detenerte, de modo que buscas qué significa en ese puesto y resulta que podría tener bastante que ver con tu trabajo, aunque allí utilicen otra herramienta y tú lleves toda la vida llamándolo de otra manera.

Redacción Cambya

Una mujer muestra su cuaderno de trabajo a otra durante una conversación en una empresa.
Imagen conceptual creada para Cambya.

Detrás de esa palabra del anuncio puede haber una tarea que conozcas, aunque en esa empresa la hagan con otra herramienta o tengan una manera distinta de nombrarla, y si el puesto consiste en atender consultas, por ejemplo, quizá necesites aprender su aplicación mientras reconoces qué preguntar a un cliente porque ya has resuelto situaciones parecidas durante años.

Piensa en una reclamación que hayas atendido de principio a fin: el cliente llamó porque su pedido llevaba días pendiente, tú averiguaste qué ocurría en el almacén y pudiste darle una respuesta con la que organizarse, de modo que al contar ese caso ya estás explicando cómo trabajas, qué información sabes buscar y cómo mantienes una conversación difícil, algo que el nombre de tu puesto apenas cuenta por sí solo.

Con ese ejemplo puedes preguntar cómo atienden allí una reclamación parecida y escuchar qué relación tendrías con el almacén o qué casos podrías resolver directamente, para reconocer dónde te serviría lo que ya sabes y qué necesitarías aprender al incorporarte.

A medida que conozcas el trabajo podrás valorar qué preparación necesitas y si sus condiciones encajan con lo que buscas ahora: puede que aprender una aplicación te resulte asumible y que, en cambio, el horario merezca una conversación más detenida porque quieres conservar las tardes que compartes con tu familia.

Si has encontrado una dificultad parecida en varios empleos, compara cómo empezó y qué cambió después de incorporarte, para llevar a la próxima entrevista preguntas sobre las condiciones que influyeron en tu experiencia y conocer mejor qué puedes esperar del nuevo puesto.

También puede ocurrir que conozcas bien una tarea y lleves tiempo haciéndola de una manera que allí han resuelto de otro modo, y escuchar cómo trabajan te permitirá comparar qué problemas atiende cada forma de hacerlo, en vez de dar por supuesto que tendrás que abandonar lo aprendido o que podrás trasladarlo tal cual a cualquier empresa.

Una persona que haya trabajado contigo puede ayudarte a recordar en qué asuntos solía pedirte ayuda, para recuperar ejemplos de aquella coordinación que resolvías a diario y quizá dejaste fuera del currículum porque te parecía una parte corriente del trabajo.

Al contar un caso, explica qué responsabilidad tenías y con quién colaboraste para resolverlo, de manera que quien te escuche pueda comprender tu aportación dentro del equipo y preguntarte por las decisiones que te correspondió tomar.

Antes de enviar la candidatura, vuelve a la oferta y mira qué puedes explicar ahora con un ejemplo propio, porque puede que esa palabra que te hizo dudar haya dejado de ser un obstáculo y quede una pregunta mucho más importante sobre el horario o las responsabilidades, que podrás llevar a la entrevista junto con lo que sabes hacer y deseas seguir aprendiendo.

También puedes preguntar qué situaciones atiende una persona con experiencia cuando llega al puesto y qué suele aprender durante las primeras semanas, para comparar esa respuesta con los casos que has preparado y reconocer si las dudas que te plantea la oferta se refieren a una herramienta, a una responsabilidad distinta o a una condición que quieres valorar con más calma.

Al actualizar el currículum, elige los ejemplos que permitan comprender tu aportación al trabajo que se ofrece, conservando la confidencialidad de clientes y compañeros y contando únicamente resultados que puedas sostener con lo que conoces.

Ejercicio práctico

Una experiencia que puedas contar

Recupera una situación que recuerdes bien y cuéntala desde que apareció la dificultad hasta que pudiste observar el resultado, para reconocer qué parte de tu experiencia podría servir en el puesto que te interesa y qué preguntarías para comprobarlo.

Puedes hacerlo por tu cuenta, en una libreta o en tus notas.

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