Al recordar aquellos fines de semana, cuenta también con que entonces podías levantarte tarde después de una salida o había tareas de las que se ocupaba otra persona, para preparar el próximo plan teniendo presentes las responsabilidades que ahora te esperan y el tiempo que te gustaría dedicarle.
Podría ocurrir que una salida siga gustándote mucho y, aun así, prefieras pasar allí más tiempo en lugar de marcharte hacia el siguiente compromiso, o que hayas aceptado algo para comprobar que todavía puedes hacerlo como antes, de modo que cuando piensas en un plan concreto suele ser más fácil reconocer si deseas vivirlo o si estás pendiente de compararte con quien eras.
Si has notado cambios físicos que te preocupan, recoge cuándo aparecen y qué estabas haciendo para explicarlos en una consulta sanitaria, donde podrán valorar sus posibles causas y la atención que corresponda teniendo en cuenta tu situación.
Con quienes compartes los planes podrías hablar de cómo te gustaría vivir el próximo encuentro: quizá prefieras una comida tranquila y volver después a casa, aunque hasta ahora solierais alargar la tarde, y contarlo mientras estáis preparando el día les dará ocasión de expresar también sus preferencias y de saber con qué tiempo deseas contar esta vez.
Si alguien se sorprende porque antes te quedabas hasta el final, puedes contarle que te apetece veros y esta vez prefieres volver después de comer, porque quizá haya entendido que estás perdiendo las ganas de quedar y necesite escuchar esa diferencia, mientras tú puedes conocer si le gustaría proponer otro horario para el próximo encuentro.
Puede que una actividad siga siendo importante porque te reúne con personas a las que quieres, aunque el formato se haya quedado ligado a otra época, y quizá os venga bien cambiar la hora de encuentro o escoger un lugar que resulte más cómodo, de modo que al hablar de lo que cada uno desea conservar podríais encontrar una forma distinta de seguir compartiéndolo, contando con las necesidades de quienes participan.
Tus ganas también pueden variar de una semana a otra y llevarte a elegir hoy una comida tranquila después de haber disfrutado de una salida larga el mes pasado, contando con cómo te encuentras y con lo que tienes por delante al hablar del próximo encuentro.
Después de quedar puedes recordar si disfrutaste del tiempo compartido o estuviste pendiente de llegar a otra tarea, para dejar más margen la próxima vez y conversar sobre el horario que te vendría bien, reservando las dudas sobre cambios físicos para una consulta sanitaria en la que puedas explicar también esas variaciones.
Puedes descubrir también que lo que quieres conservar de una salida es ver a ciertas personas y que el horario se había mantenido por costumbre, de manera que proponer otro formato os permita hablar de lo que cada uno disfruta y preparar un encuentro que cuente con la vida que tenéis ahora, incluidas las responsabilidades que antes apenas aparecían.
Al elegir un cambio pequeño para la próxima vez, procura que responda a algo que hayas observado en tus días, para poder contar después cómo te sentó y qué deseas mantener, dejando abiertas otras posibilidades que aún quieras probar.
Ejercicio práctico
Una semana a tu medida actual
Escoge una actividad que quieras conservar y describe cómo te gustaría vivirla esta semana, contando con las personas con quienes necesitas acordarla y reservando para una consulta sanitaria las dudas que tengas sobre tu salud.
Puedes hacerlo por tu cuenta, en una libreta o en tus notas.
